viernes, 25 de mayo de 2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

Elijo una caja, me doy cuenta de que es una caja y la rompo, esos pedazos también son cajas. Elijo una caja, me doy cuenta de que es una caja y la rompo, esos pedazos también son cajas. Elijo una caja, me doy cuenta de que es una caja y la rompo, esos pedazos también son cajas.

jueves, 17 de mayo de 2012

Ruedas arriba

///Nunca puse mejor un nombre que el de Ironía./ Doce y algo de la noche/ termino de inflar la rueda de adelante/ recién emparchada/ y veo una chinche en la de atrás// pssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss// (por suerte cada vez/ disfruto más/ estas chongadas// Ahora es la mañana/ y llueve.///

domingo, 22 de abril de 2012

jueves, 29 de marzo de 2012

Leche

si fuera madre
cuando sea madre
si yo
si quisiera
cuando quiera
de otro
madre mía mamá de mí
pariendo
criándome
amamanto



jueves, 22 de marzo de 2012

martes, 13 de marzo de 2012

viernes, 9 de marzo de 2012

Aunque estoy sola y me ducho con la puerta abierta
agarro la ropa interior para llevarla al baño.
La dejo. Pura doctrina del vestido.

jueves, 2 de febrero de 2012

Pedestal

el griterío callado
músculos alertas evitan otra caída
ya encontraste un nuevo semidiós
pero el pedestal que las sombras magnifican
debe condenarse al derrumbe

martes, 17 de enero de 2012

Cima roja

descubrir las alas y creerlas
hacer cuerpo la idea sobre el cuerpo
gallo de riña
vivo
escucha el estómago que se desboca





lunes, 2 de enero de 2012

Descubrimiento

la tierra mojada agradece
abre su olor

escucho reggae roots en tetas
los vivos nos elevamos hacia el sol

lo veo asomarse
tímido, tan cerca
de la mano

si hubiera sabido antes
que el arcoiris se escondía
en la boca de la manguera


(coma = doble espacio)

viernes, 30 de diciembre de 2011

Chau 2011

Limpieza para despedir el año. Con ustedes,



LA REINA DE LOS MULETOS






Había pensado en escribir un cuento que contara de qué manera los muletos, un pueblo “nómade, impulsivo e inconformista”, me nombraron su reina el primero de enero del 2011; cómo fue el tiempo en el que estuve en el poder y a qué desafíos dolorosos me sometieron; y que narrara los detalles de mi posterior renuncia a tamaño honor, causada por las pruebas terribles a las que me habían sometido los muy hijoputa.
Empecé una tarde y nunca lo seguí. No tuve la paciencia, ni la autodisciplina, ni la voluntad.
La mayoría de estos textos (salvo uno, el final) los escribí durante los cuatro meses que estuve en muletas. Acá la compilación, que ilumina y unifica los pequeños exorcismos para que demos crédito a las leyes naturales del yin y el yang,
El título, La reina de los muletos, a modo de promesa, por todo lo que no escribí y que alguna vez escribiré. O no.




Me despertaron las ganas de mear, el suero te hace mear a cada rato. La habitación se iluminaba desde el pasillo. Un ventilador fijado en altura a la pared removía el aire. Enfrente de mi cama había una mesada con un lavatorio, y al lado, apoyada, la chata. En Traumatología del Hospital San Juan Bautista no hay forma de llamar a las enfermeras. Ningún botón, ningún timbre. Me removí en la cama unos cuantos minutos hasta que me incorporé de a poco y alcancé la mochila de viaje en el piso. Como pude, con la pierna operada esa tarde, levanté la cadera, acomodé el vaso e hice pis.
Estirándome vacié por la ventana, en planta baja, el contenido al patio.
Me daba vergüenza pero al otro día, después de que nos trajeran la comida, le conté a Rosa.
-¡Ah, pero hacé como yo! - me dijo, señalando una silla al lado de su cama. - La tengo acá la chata... Cuando viene la enfermera, la vacía y te la deja de nuevo. Si querés le ponés un papel de diario encima, para que no se vea.
Rosa es tucumana. Antes de establecerse en Catamarca, donde vive hace más de treinta años, trabajó como empleada doméstica en Buenos Aires.
- Una vez me quisieron llevar a Italia, se iban un tiempo y querían que fuera, a seguir trabajando con ellos. Pero mi hermano mayor era muy celoso y no quiso. No me dejó. Así que me perdí de conocer.
Rosa no tiene a nadie que la visite. El dos de enero de este año (2011), hacía tres meses que esperaba una prótesis de cadera, que el Ministerio de Salud (de Catamarca) debía enviarle.
- Qué bueno que te vas - me dijo la asistenta social, una chica joven y agradable, cuando le conté que al día siguiente llegaban a buscarme. - Acá la gente pasa meses internada, hay muchas personas esperando que su situación se solucione.
Al otro día viajé de vuelta a La Plata. Yo creo que Rosa debe seguir ahí.



Invasiones y artificios

A lo mejor el día calmo y luminoso
estuvo plagado de señales
que anunciaban la espera larga,
el dolor, un nacimiento. Tal vez la causa
de invasiones y artificios
fueran la extrañeza
o un sueño que borré.
Permanezco en un relato físico, incomprensible
porque nadie lo abarca; escucho afirmaciones
y mi realidad no está atada al extremo de una soga.




PUNK (o primera y última alusión a un mito griego)

Escalar peligrosamente una recta,
seducir la adicción o no enamorarse,
provocar a la ciudad con alcohol en la sangre y piedras y puteadas.
Y una vez allá arriba, desplegar el par de alas
precarias, pegadas con cera.
Eso hice. Volé, ascendí, creí que me alejaba
de lo anterior, estuve tan cerca del Sol
que sentí la irradiante felicidad
de ser explosión, de ser de fuego.
El calor me derritió las alas
y me desplomé







al océano profundo.

No me ahogué, pero todavía
estoy tirada en la orilla,
intento recuperar el aire
y escupo arena y agua salada.





Madrugada del 12 de enero del 2011. Dejo un gran espacio en blanco y empiezo a escribir. Estoy incómoda: el pie en el yeso sobre almohadones, en el brazo izquierdo el absceso vendado y su dolor sordo, la mano diestra con la venda que cubre la vía, por donde me administran el antibiótico, por goteo, dos horas, dos veces por día.
Entre el primero de enero y hoy vi el extremo de mi tibia, viajé cerca de quince horas haciendo transbordos en ambulancias, me operaron, estuve internada tres días en Catamarca, en La Plata cuatro días más. El resultado final: ocho tornillos, una plaqueta en el peroné y una bacteria de quirófano que se introdujo por la vía del suero.





El pullover de Bolivia me re cabe:
está lleno de colores,
magenta, amarillo, azul, marrón,
con ese éxtasis andino por la vida,
esa cosa que puja y que duele.

Las polillas encontraron
en el estante el tejido natural;
con cuidado zurzo cada agujero.

Este año trajo planes rotos,
cuerpos rotos, pulóveres comidos.

Una taza que se cayó
de la mesa al suelo
aceptó con resignación
que yo la pegara con La gotita.

Las cosas arregladas se quedan
desconcertadas, un poco torcidas.
El pullover y la taza
me miran con ojos enormes.
Todavía buscan las certezas
de la superficie lisa, sin costuras.




/// guardo cosas increíbles por lo inútiles / el tiempo cruza a través de las estaciones / leí a Frida: el mundo es una cama / mi mundo es un tobillo que no soporta / el peso del mundo /// necesito ayuda pero / no tomes mis decisiones /// las semanas fueron días sin nombre / nombres sin utilidad / números desnudos sin influencia en mis días: / como un día miércoles puedo ser el cinco / si cuento mis manos el pie / el par de muletas / seis contando el pie que no apoya / ocho con los ojos / con los poros los pelos mis amigos / números arbitrarios con las cosas que espero / y las que no me acuerdo / y las imágenes a las que recurro sin dejar de atormentarme / los abismos, imágenes que se disgregan en miedos nuevos / satinados y limpios, a estrenar /// me acomodo en mis miedos como en un sillón / peligroso y complaciente / se amolda a mi forma ///




Cada vez que la trompa de un auto se asoma de un garaje a la vereda, cuando espero para cruzar la calle o mido en un semáforo el pasadizo entre dos autos impacientes, pienso en mis piernas. En mis dos tibias quebrándose por el impacto de un auto.

jueves, 22 de diciembre de 2011

jueves, 15 de diciembre de 2011

Los pies en los límites

Diciembre está dando sus frutos acalorados. Bello regalo me hizo la gente amiga de la editorial Morosophos, con foto de tapa de Lucero González.
Les presento Los pies en los límites, libro de poemas de la colección de bolsillo. Agradecida y feliz.




Acá uno de sus tres poemas.

La plaza mosaico


un dibujo
en el centro
del dibujo entre montañas

un mosaico
detenido
por las calles que lo aferran

la altura ampliaba
su marco de encierro
y comprendía

la pequeñez de la plaza
convulsionada
entre pudor y asombro

las matronas indignadas
bufaban cubriendo los ojos
de sus hijos, y los oídos
y corrían a esconder

a las nenas, lejos
voces de hombres
y hachazos cortaban leña

del colchón de ruido
emergían los gritos
de una mujer de túnica
en el centro de la plaza

el cuerpo no tiene partes
prohibidas, gritaba

la mujer
había untado el palo
de su escoba con
un bálsamo de mandrágora
belladona y grasa de

muerto recién nacido
por debajo
de la túnica salía
el palo de
la escoba entre las piernas
apenas abiertas

gemía, mi cuerpo no
tiene partes
prohibidas, la mujer

volando en su escoba
hacia la constelación
de agua mañana

sentía vértigo, el aire
era frío y ella
se aferraba sobre
el dibujo perfecto
de puntos hombres

arrojados a la plaza
con haces de leña
clamarán
cuando amanezca

en nombre de dios,
rogarán sus mujeres
que el pueblo mantenga
los pies en los límites
de la tierra

la mujer subía más alto
el calor la iluminaba

¡mi cuerpo no tiene
gritaba a las estrellas
prohibidas! su voz
se extraviaba pero

las estrellas parpadearon
y el dibujo celeste cobró
vida, era una fuente
el mar, un útero

la mujer sonrió, pensaba
tal vez la constelación
le enviaría su agua
mañana