madrugada del 12 de enero del 2011


Dejo un gran espacio en blanco y empiezo a escribir. Estoy incómoda: el pie en el yeso sobre almohadones, en el brazo izquierdo el absceso vendado y su dolor sordo, la mano diestra con la venda que cubre la vía, por donde me administran el antibiótico, por goteo, dos horas, dos veces por día.
Entre el primero de enero y hoy vi el extremo de mi tibia, viajé cerca de quince horas haciendo transbordos en ambulancias, estuve internada en Catamarca y en el Instituto Médico Platense, me operaron dos veces, con el resultado final de ocho tornillos, una plaqueta en el peroné y una bacteria de quirófano que se introdujo por la vía del suero.