No puedo ser montaña; la despojo de sus órganos sin vida.
No puedo ser tigre ni leopardo; me visto con sus pieles, despliego lomos en alfombras.
Con artesana destreza materializo adornos con plumas de colibrí, tenues, deslumbrantes. Construyo infinitas jaulas donde encierro colores que jamás poseeré, cantos para enmudecer mi voz torpe.
No puedo ser humana: el humano copia, niega y destruye. Por eso no concibo la calma. Tengo un jardín donde se elevan las plantas; observo durante horas los vuelos de las mariposas.