Los pies en los límites

Diciembre está dando sus frutos acalorados. Bello regalo me hizo la gente amiga de la editorial Morosophos, con foto de tapa de Lucero González.
Les presento Los pies en los límites, libro de poemas de la colección de bolsillo. Agradecida y feliz.




Acá uno de sus tres poemas.

La plaza mosaico


un dibujo
en el centro
del dibujo entre montañas

un mosaico
detenido
por las calles que lo aferran

la altura ampliaba
su marco de encierro
y comprendía

la pequeñez de la plaza
convulsionada
entre pudor y asombro

las matronas indignadas
bufaban cubriendo los ojos
de sus hijos, y los oídos
y corrían a esconder

a las nenas, lejos
voces de hombres
y hachazos cortaban leña

del colchón de ruido
emergían los gritos
de una mujer de túnica
en el centro de la plaza

el cuerpo no tiene partes
prohibidas, gritaba

la mujer
había untado el palo
de su escoba con
un bálsamo de mandrágora
belladona y grasa de

muerto recién nacido
por debajo
de la túnica salía
el palo de
la escoba entre las piernas
apenas abiertas

gemía, mi cuerpo no
tiene partes
prohibidas, la mujer

volando en su escoba
hacia la constelación
de agua mañana

sentía vértigo, el aire
era frío y ella
se aferraba sobre
el dibujo perfecto
de puntos hombres

arrojados a la plaza
con haces de leña
clamarán
cuando amanezca

en nombre de dios,
rogarán sus mujeres
que el pueblo mantenga
los pies en los límites
de la tierra

la mujer subía más alto
el calor la iluminaba

¡mi cuerpo no tiene
gritaba a las estrellas
prohibidas! su voz
se extraviaba pero

las estrellas parpadearon
y el dibujo celeste cobró
vida, era una fuente
el mar, un útero

la mujer sonrió, pensaba
tal vez la constelación
le enviaría su agua
mañana